¿Spam o acoso? La delgada línea entre dar por saco y dar miedito.

Spam o acoso

Para los autores noveles es muy complicado abrirse paso en el mundo editorial, lo tenemos claro. Nos cuesta que las editoriales nos hagan caso, y nos cuesta que la gente que no nos conoce nos dé una oportunidad de lectura. Al contrario que, por ejemplo, con los ilustradores, los escritores no pueden mostrar su trabajo para que de un vistazo se vea al completo y ya sepas si te llama la atención o no. Con los escritores el posible público debe pararse a leer algún fragmento de su obra y decidir si le interesa o no. Es muy difícil darse a conocer y labrarse una carrera escritoril. Por suerte, tenemos herramientas para conseguirlo al alcance de cualquiera, y que si sabes utilizar puedes tener una publicidad casi tan buena como la que pueden darte algunas editoriales de peso. Pero hay que saber utilizarlas, porque hay una línea muy delgada entre conseguir lectores y hartar personas.

Hay gente que conoce esa línea a la perfección, la maneja, e incluso salta a la comba con ella cuando quiere. Sabe cuándo mostrar y hasta cuánto, y sabe en qué momento introducir ese pequeño bocado que haga picar al lector, por ejemplo, enviando un fragmento de su obra de forma gratuita para que, sin ningún compromiso, te den su opinión. Pero también hay gente que abusa de esos momentos y acaba haciéndose pesado que te manden mensajes privados cada semana recordándote que leas el capítulo que te ha enviado y le des tu opinión. Te hacen comprometerte cuando se supone que les estabas haciendo un favor, y poco a poco, se te quitan las ganas de colaborar con esa persona.

«Yo tengo un planning en mi vida y sé lo que tengo que hacer, no hace falta que me lo recuerdes cada seis meses…»

Las reseñas ayudan mucho para conseguir lectores nuevos, es un hecho. Pero hacer una reseña de una novela también conlleva un trabajo. Hay escritores que, durante sus parones, se dedican a reseñar lo que leen para no perder la costumbre de escribir. También hay personas que prefieren reseñar en lugar de escribir otras cosas, y hay gente que reseña sólo para poder conseguir lecturas. Es un intercambio justo, a mi parecer. Yo te regalo mi novela, tú me regalas una reseña chupiguay que puede conseguirme ventas. No es mal plan.

Para quien no lo sepa, hay bloggers cuyas opiniones están muy bien valoradas, y que tu libro aparezca en una de sus listas ya te asegura ventas. Merece la pena el intercambio. El problema viene con aquellos bloggers que, además de ofrecerte una reseña penosa, te exigen ciertas condiciones que están un poco fuera de lugar, y que cuando intentas negociarlas o preguntar por ellas parece que estás hablando con el típico personaje no jugador de un videojuego, que tiene las frases programadas.

«Bot: ¡Me encanta tu obra! Me gustaría reseñarla.

Escritor: ¡Qué bien! Porque no a todo el mundo le gusta leer sobre la mariposa peluda en su época de gestación en el alto Canadá, y yo he escrito una enciclopedia sobre ello.

Bot: La reseña saldría el mes que viene.»

Lo peor de estos personajes no jugadores es que el mismo mensaje te lo acaban enviando más veces de las que te llama Vodafone para ofrecerte una portabilidad…

No nos podemos olvidar de las redes sociales. Promocionar tu obra en Twitter, en Instagram o en demás lugares siempre puede ayudar a darla a conocer, pero tampoco es agradable navegar por tu timeline y ver una y otra vez el mismo tweet de la misma persona que se

dedica a vender sus obras poniendo los ojitos del gato de Shrek y llorando por los mismos problemas económicos una y otra vez, haciendo que te sientas mal por no colaborar. «Tranquila, yo te doy mis dineros para que puedas alimentar a tus siete hijos este mes al menos, y además operes a tu perro ciego. Pobre familia, qué mala suerte tenéis en la vida…»

Tenemos herramientas muy buenas y gente muy dispuesta a ayudar, pero muchas veces pecamos de avariciosos y acabamos ahogando nuestras posibilidades en el mar del tenido SPAM. Lo bueno de eso, que siempre se vende algo. Lo malo de eso, que la gente acaba dándose cuenta de cuando no tienes buenas intenciones y te va dejando atrás.

Mi consejo: sed vosotros mismos. Tal vez no vendáis tantos libros, pero sabréis que los que vendéis, os los compran de corazón 💖

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies