Entrevista Azucena Hernán

Entrevista Azucena

La joven escritora Azucena Hernán, comenzó su afición a la escritura cuando escribía en su diario las emociones de una niña de diez años. A los doce, incursionó en la interpretación, con veintiuno se graduó en arte dramático y comenzó a escribir con mayor compromiso. Cree en los rituales y escucha música mientras escribe las novelas y guiones que autopublica.

Háblanos de ti, ¿de dónde te viene la afición de escribir?

Mi pasión viene de mi afición por transmitir y comunicar. Recuerdo escribir mis emociones en diarios cuando tendría como mucho diez años. Con doce me inicié en el mundo de la interpretación hasta que me gradué en arte dramático con veintiún años. Siempre con la búsqueda de crear y de sacar lo que me bulle dentro.

Soy una persona muy sensible y la escritura es una de las vías que uso para canalizar mis sentimientos.

¿Te resultó complicado llevar a cabo el proceso de escritura del libro?

Escribir cuentos o relatos cortos me parecía sencillo y agradable. En cualquier momento que me apetecía escribir, me sentaba y salía alguna historia.

Escribir una novela sí que me pareció más elaborado. Todo tiene que cuadrar para que suene creíble.

¿Cuáles crees que son las sensaciones del lector después de leer tu obra?

La sensación que me indican siempre es que se quedan con ganas de saber más.

Intento dar solo un 10% de lo que sé acerca de mi novela. El principio de iceberg de Hemingway. Si se quedan con ganas de saber más es porque les ha interesado, quiero pensar yo jejeeeee.

¿Eres más escritora brújula o mapa?

Cuando me siento ante el teclado no sé qué va a salir, ni cómo acabará el capítulo.

Sí me preparo un guion, sobre todo para una novela. Me gusta trabajar bien la estructura, los personajes… Y una vez que me siente delante del ordenador (no suelo escribir a mano) me gusta dejar volar la imaginación.

Suelo pensar que las reglas son necesarias, pero que están para saltárselas. Uso ese ritual con mi guion. Lo tengo previamente pero no sé qué saldrá cuando me ponga a escribir porque está para saltarlo.

¿Haces algo especial para encontrar la inspiración?

Soy de rituales, sí. En la escritura y en muchas más cosas de mi vida.

Prefiero escribir con la mente limpia, recién despierta. Si no puedo, si ese día trabajo y me pongo a escribir después, me preparo una meditación: es un reset mental para mí.

Además, escribo con música. Elijo temas que escucharían mis personajes porque considero que me acercará a ellos.

Cuando escribo una novela, cada día suelo releer donde lo dejé el día anterior: para seguir con el hilo y que no se perciban cortes o cambios según mi estado anímico del día…

Servirán o no… pero tengo muchas “manías” literarias. Creo que es típico en el gremio.

¿Cuál ha sido tu experiencia con la autopublicación?

Ha sido bonita, una fuente de crecimiento. Creo que con la autopublicación sales de la zona de confort.

Yo solía escribir tan en privado que ni siquiera mi marido había leído mis textos.

Autopublicar ha sido abrirme al mundo, aprender de otros escritores/as, intentar aprender de corrección, de marketing… Te integras en el proyecto de manera global. Es como tener un hijo literario.

¿Crees que es más complicado darse a conocer siendo un escritor autopublicado?

Rotundamente sí. Me gusta ser positiva con cierto grado de realismo.

Recuerdo una profesora de un taller de escritura que me dijo: “Azu, nadie va a comprar tu libro si no te conoce”.

En esos momentos me daba igual, con que lo leyera mi madre me servía jejeee.

¿Tienes algún proyecto entre manos?

Tengo una novela pendiente de respuesta editorial.

Además, estoy acabando de escribir la continuación de mi segunda novela: «Mosquitas muertas».

Y me encanta ponerme retos cada comienzo de año, así que este 2022 me he propuesto presentarme a un concurso literario cada mes. No soy muy de concursos por lo que intentaré salir de mi zona de confort. Lo bueno de hacerlo es que buscaré la manera de escribir más cosas, porque cuando estoy con una novela me encierro demasiado con esa escritura. Quiero ampliar mis límites.

Por si hay algún lector indeciso, cuéntanos más sobre tu libro y sobre qué se encuentra el lector.

En mi ópera prima: Fratricidio, se encuentra misterio y amor. La intriga de saber el motivo por el que un hombre es capaz de matar a su hermano. La bondad de una mujer que quiere complacer a todos. Y la visión de un niño que crece en la novela y se enfrenta a los problemas de su juventud.

En el segundo: Mosquitas muertas, lo que se encuentra son relatos de personas con enfermedades psicológicas. Todas las historias unidas por un hilo conductor que se revela al final de la novela. Este libro es un canto a la empatía y a la diversidad.

Y para finalizar, ¿hay algo que nos quieras decir?

Agradezco la oportunidad de contar mi historia y me encantaría animar a todas las personas que tienen un sueño (escribir, cantar, bailar, correr…lo que sea) a que practiquen y lo desarrollen sin la necesidad de pensar en el resultado final.

Yo me siento escritora, aunque no venda millones de ejemplares. Considero que la felicidad está en el camino, no en la meta.

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