Entrevista J.P. Johnson

Entrevista J.P. Johnson

Háblanos de ti, ¿de dónde te viene la afición de escribir?

La única respuesta posible a esta pregunta es la lectura. No puede existir un escritor sin un bagaje lector a su espalda, pero el tema es muy interesante porque también hay mucha gente que lee y no escribe. En mi caso no considero que estuviese predestinado a escribir.

De pequeño leía con avidez cualquier cosa que cayera en mis manos, pero no estaba especialmente interesado en intentar crear textos yo mismo. Y, de pronto, a los veintitantos, un buen día sientes que necesitas ir más allá y empiezas a creer que puedes hacer algo parecido a lo que lees. Así que el proceso fue gradual, muy parecido a una semilla que espera durante años las condiciones adecuadas para germinar.

¿Cuál es tu género favorito?

Tengo una ligera inclinación por la literatura norteamericana de cualquier época, aunque leo todo lo que cae en mis manos, desde la poesía de Whitman hasta las infinitas novelas de Follet. Últimamente acudo mucho a una biblioteca cercana a mi casa y leo los libros que recomienda la bibliotecaria en un pequeño estante. Esto me permite no tener que escoger demasiado, no me lleva más de cinco minutos regresar a casa con dos nuevos libros, de cualquier temática. Es cierto que algunos no los puedo terminar, pero me encanta la expectación que me produce empezar a leer algo que no he tenido que escoger.

¿Cuáles han sido tus principales fuentes de inspiración?

Todo lo que me rodea: la televisión, el cine, la situación política mundial, una conversación con una vecina o un recuerdo de la infancia… Cualquier detalle puede desencadenar el proceso y crear una chispa que empieza a dar vueltas en tu cabeza y te obliga a sentarte y trasladarlo al movimiento de tus dedos.

Este es el momento que más me gusta del proceso literario: el comienzo de una novela, cómo se materializan mis pensamientos en las primeras palabras y frases que luego se multiplicarán exponencialmente.  Y lo más curioso de esto es que esa primera inspiración suele olvidarse. Estoy pensando qué provocó la idea de mis novelas y me cuesta recordarlo. Supongo que para eso deben servir los cuadernos de notas que utilizan muchas escritoras y escritores. Yo no lo hago. De momento confío solo en mi mente, que aún conserva la capacidad de ordenarlo todo en cajoncitos.

¿En qué momentos sueles escribir?

Mi momento ideal es de madrugada, entre las cinco y las siete, e incluso antes. En esas horas en que la casa está en silencio, mi mujer y mis hijos duermen y me acompaña una taza de café, siento que no puedo hacer nada más en el mundo que escribir. Aunque también puedo escribir, con el móvil, en cualquier lugar, como en la consulta del dentista o esperando a que mis hijos salgan de su clase de natación. Supongo que, como le pasa a mucha gente, encontrar tiempo para la creación literaria se convierte en una carrera contra reloj a lo largo del día.

¿Qué es lo mejor que te ha aportado la literatura?

En una ocasión la literatura me salvó la vida, imagínate. Fui broker de bolsa durante muchos años, un periodo muy emocionante y frenético, donde los estados de ánimo fluctúan a lo largo del día como una montaña rusa. Eso terminó afectando a mi estado anímico y, después de una serie de operaciones muy grandes que terminaron fallando, empecé a sentirme muy vacío, realmente mal. Las consultas al psicólogo no me servían de nada, así que dediqué mucho más tiempo a la escritura y ¡paaang!, ahí estaba, la mejor consulta psicológica fue contarle lo que me ocurría a la pantalla del ordenador, crear un personaje que pasara por lo mismo que me estaba ocurriendo a mí. Como una catársis. Así que la literatura me salvó la vida, no puedo estarle más agradecido.

¿Qué le dirías a quien está empezando?

Voy a ser bastante cruel y reproduciré algo que explico en el primer capítulo de mi manual para escritor@s: “No eres una buena escritora ni un buen escritor y nunca vas a serlo”. ¿Por qué? Considero que esta forma estoica de ver el oficio de la escritura es la mejor para mejorar y llegar a crear algo de calidad. Si tus comienzos son humildes será más difícil que caigas en el desánimo, porque la única forma de mejorar en  la literatura es la práctica, la experiencia. Con esa actitud podrás darte cuenta de que vas mejorando día a día. Ah, y, por supuesto, el trabajo diario, la rutina. Escribe todos los días, lee todos los días. Ese es mi lema y el que diría a alguien que me pidiera consejo.

¿Cómo ves el mundo de la autopublicación?

La autopublicación es fascinante. En mi caso es el motivo por el que escribo. Venía de una profesión, la bolsa, en la que todo es muy rápido, y nunca hubiera podido soportar los largos plazos de las editoriales. Publicar tu obra y que, en pocas horas, esté a disposición de cualquier lectora o lector a lo largo del planeta es increíble. Hay una traducción de un libro mío en Hindi que está funcionando muy bien y no dejo de pensar en qué persona de la India está interesada en leer mi obra.

Es maravilloso. Mi manual sobre escritura también está teniendo éxito en Brasil, en su traducción al portugués. No tener un stock de libros físicos detrás es una ventaja. Mis libros no están en ninguna librería física, aunque sí que se venden en papel, y no tengo que preocuparme de pedidos o de ejemplares sobrantes porque se imprimen bajo demanda. Lo difícil es que los lectores te encuentren en medio de esta vorágine, porque las ventajas que he dicho antes provocan que se publique muchísimo, y una novedad es sepultada al instante por miles de nuevos libros. Esto exige un esfuerzo de marketing y autopromoción que recae por completo en los escritores autopublicados y que hay que robar al de la creación literaria. Es un trabajo duro, porque es como si fueras un náufrago que asoma su cabeza en un océano, pero la lucha para que te conozcan forma parte de la profesión y no hay más remedio que afrontarla.

¿Tienes algún proyecto entre manos?

Sí, estoy terminando la segunda entrega de la serie del inspector de policía Toni Benet. Esta vez la acción ocurre en Formentera. Toni Benet y su amigo Pedro el Loco van a la isla para investigar el hundimiento de un velero en el que ha muerto un niño. Trata sobre hasta qué punto es capaz de llegar el activismo ecológico para salvar a la Naturaleza, en este caso a mi querido mar Mediterráneo. Estoy disfrutando mucho con el personaje de Toni Benet, y también con Pedro el Loco, espero que las lectoras y los lectores se contagien de mi entusiasmo.

¿Qué es lo peor de ser escritor?

Como en la mayoría de cosas, los comienzos. A no ser que seas una excepción, tus primeros libros pasarán desapercibidos, pero si te has contagiado del virus literario tendrás la necesidad de continuar escribiendo, y a veces es difícil justificar “esas horas que pierdes delante del ordenador”. No hay más remedio que continuar. El éxito llegará tarde o temprano.

Y para finalizar, ¿hay algo que nos quieras decir?

Mi agradecimiento a todas las personas que han leído o están leyendo mis libros. Nunco dejo de preguntarme quiénes son y qué motivos tienen para hacerlo, porque la publicación online hace que pierdas el contacto humano con tus lectoras y lectores, pero siento una conexión muy especial con todos ellos y continúo trabajando para ofrecerles lo mejor.

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