Entrevista María de Xacobe

Entrevista María de Xacobe

¿Qué te inspiró para crear la historia de Mailló y su lucha contra las adversidades?

Lo fascinante que me parecía la ligazón que tenía la gente en el mundo celta con las divinidades, la existencia de geis o geasa (un juramento que solo podía echar una mujer y que ataba a su destinatario de por vida) y cómo había afectado a héroes míticos celtas, llevándolos a la fatalidad o a ser héroes.

En «Mailló o la voluntad de los dioses», exploras el tema del destino y la voluntad personal. ¿Cómo desarrollaste este tema a lo largo de la narrativa?

El destino para los celtas era algo variable, tenías que ganarte tus triunfos, esos para los que habías sido designado y demostrar que eras digno merecedor de ellos. Todos tenemos sueños, son los que nos impulsan a superarnos a nosotros mismos, a levantarnos con ilusión. Al igual que nosotros, los personajes también son soñadores, tienen sus metas y buscan llegar a ellas. Para Mailló el camino está empedrado de decisiones que pueden acercarla a lo que ambiciona o alejarla, porque así es la vida tal y como ella la conoce, siempre sintiéndose evaluada por los dioses omnipresentes que todo lo ven desde su invisibilidad.

La protagonista, Mailló, enfrenta numerosos desafíos a lo largo de la historia. ¿Cómo abordaste la construcción de su personaje y su evolución a lo largo del tiempo?

Mailló empieza la novela siendo solo una niña. Lo primero que hube de pensar es que la infancia no era en aquel entonces como hoy la conocemos. Hasta no hace mucho, los niños solo eran personas pequeñas que habían de tomar responsabilidades sobre sí en cuanto tenían capacidad para trabajar. Apenas podían dedicarse a jugar o tener muchos pasatiempos. Para mí fue un buen punto de partida esas historias antiguas que cuenta la gente mayor de cómo eran los tiempos pasados y sobre las infancias duras que tuvieron algunas de ellas. Sus metas eran las de una persona madura cuando todavía eran jóvenes y su concepción de la vida también. Según el ambiente en el que habían vivido o cómo habían sido criadas, soñaban con unas cosas u otras, pero siempre teniendo como referente a alguien a quien les gustaría parecerse para alcanzar salir de la pobreza en la que vivían. A partir de ahí fue fácil desarrollar el personaje.

Las divinidades tienen una presencia notable en la trama. ¿Cómo integraste esta dimensión mística en la narrativa?

Para los celtas lo divino estaba en todas partes, desde una piedra a un árbol. Consideraba que era de gran importancia que esa idea flotara en toda la novela, que Mailló fuera una druida cuya vida se rigiera por el convencimiento de que hay visos de los dioses en cada paso que daba. Que la vigilaban estrechamente para evaluarla y saber si era digna merecedora de ganarse su favor o, por el contrario, que le volvieran la espalda si la juzgaban débil o indigna.

Me fueron de gran ayuda los datos que fui recabando, sobre todo de leyendas celtas, en las que se hablaba de cómo veían, incluso en algo tan nimio como el mecer de la hierba, señales. Fui incluyendo muchos pequeños detalles a lo largo de la trama, para darle más presencia a los dioses en su día a día.

Las estrellas juegan un papel importante en la historia. ¿Cómo reflejan el destino de los personajes?

No dejan de ser una idea más, una señal de los dioses y de su sino, al menos así lo ve Mailló. ¿Cómo reflejan el destino? Todo es maleable en la vida, depende de cómo se analicen las cosas y, en este caso, la percepción que tienen del destino tiene mucho que ver con cómo conciben el mundo y sus posibilidades de lograr alcanzar los sueños. No deja de ser un juego de ambición y egocentrismo según la persona que observe las estrellas.

¿Qué tipo de investigación realizaste para desarrollar el trasfondo histórico y cultural en el que se ambienta la historia?

Desde niña había escuchado muchas historias sobre los celtas que habían alimentado mi visión de aquella época. Algunas de esas historias todavía permanecían en mi memoria, pero solo eran una ínfima parte de lo que necesitaba para construir una novela. Así que a lo largo de varios meses me dediqué a investigar bibliografía celta, visité algún museo en el que se exponen restos arqueológicos de la época y, por supuesto, visité algún castro celta de los muchos que hay por Galicia y te permiten ponerte en contacto con el pasado; despiertan la imaginación a medida que los recorres u observas los mismos paisajes que sus antiguos moradores.

¿Cómo creaste el mundo ficticio en el que se desarrolla la trama? ¿Hubo alguna influencia particular en este proceso?

Las leyendas celtas irlandesas que han sobrevivido me parecieron muy inspiradoras y de una gran riqueza. Están llenas de matices y, en ocasiones, dejan lugar a la imaginación sobre qué habría sucedido si, en lugar de que el héroe tomara la decisión que lo lleva a su final literario, se decantara por actuar de otra manera. Sin duda estas leyendas me ayudaron a perfilar huecos que los vestigios que tenemos nos habían dejado.

La primera influencia fueron sin duda los restos de castros de los que acabo de hablar. Caminar por ellos, sentarme en una casa e imaginar cómo era en su día. Había asistido a varias visitas guiadas por alguno de ellos en los que explicaban lo que se sabía de aquel tiempo. Con lo que sin duda era un gran punto de partida. Hubo uno de ellos que me impactó sobremanera, por lo que supuso en la historia de la península y lo poco que se sabe de su pueblo; fue leyendo la poca información que había, que surgió la idea de Mailló o la voluntad de los dioses, pero no voy a deciros el nombre del castro porque de lo contrario estaría revelando una parte muy importante de la trama que se desvela hacia el final.

El título del libro sugiere una dualidad entre la voluntad humana y la intervención divina. ¿Cómo equilibraste este aspecto en la narrativa?

Me pareció muy importante profundizar en cómo un sacerdote vocacional vive su fe, independientemente de la religión que profese. En cómo su creencia condiciona su vida, sus actos y la seguridad que tiene de que todo lo que haga es juzgado, ya sea por una entidad superior todopoderosa, su comunidad o la humanidad en general. Y no solo juzgada, sino cómo es capaz de ver en algunos sucesos una intervención divina. También tuve muy en cuenta las palabras de una sacerdotisa celta, que oficia ceremonias actualmente, y todo lo que decía sobre cómo sentía la espiritualidad que la naturaleza reflejaba en el mundo.

¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste durante el proceso de escritura de «Mailló o la voluntad de los dioses» y cómo lo superaste?

Fue una historia que me costó mucho escribir; la empecé y dejé a medias varias veces. Volvía a intentar continuarla y lo primero que hacía era repasar lo que tenía y reescribía todo de nuevo. Y así durante tres años. Fue todo un desafío lograr llegar hasta el final que tenía en mente. Hasta que llegó un momento en que se volvió necesidad que Mailló alcanzara por fin su cierre. Creo que lo más importante en ese momento fue empaparme de nuevo en la información sobre el mundo celta, tal como había hecho al planificarla. Volver a las raíces que inspiraron la historia.

Para finalizar, ¿algo que quieras decir?

Quería agradeceros que me hayáis invitado a este espacio para darme a conocer y también a mi novela, la labor que hacéis día a día, ya sea con entrevistas como estas o recomendando novelas de autores pequeños.

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