Entrevista Raúl Reyes & José Requena

Raúl Reyes & José Requena

Dicen que los escritores relatan mejor las historias de sucesos que han vivido ¿qué hay de cierto en eso?

RAÚL: Es muy cierto. Siempre es más fácil trasladar lo que te rodea o sucesos que has vivido, pues te permite poder describirlo y desarrollarlo con mucho más detalle, aunque después hagas cambios por exigencias de la trama. Nuestras novelas El feriante y Al salir del túnel y otros relatos suceden en gran parte durante los años 80. Fueron años que vivimos y nos resultó muy fácil poder ambientar la novela al tener información de primera mano. No obstante realizamos mucha documentación para no caer en anacronismos.

JOSÉ: Hay mucho de cierto en esa afirmación. Sin las experiencias vividas y acumuladas tanto por Raúl como por mí durante nuestra infancia, las ferias propiamente dichas,  El feriante no habría sido lo mismo, estoy convencido. Imaginar y fabular es intrínseco al propio acto de escribir. Sin embargo, poder usar como sustrato para escribir en una historia nuestra propia experiencia ha sido, literalmente, un regalo al poder recordar y recrear vivencias que, al mismo tiempo, han alimentado la creación de una buena historia.

¿Compartisteis alguna visita ferial que os activara la imaginación para escribir este libro?

RAÚL: Más que visitar un recinto ferial, usamos nuestras experiencias personales. Mis padres me llevaban a la feria en las fiestas locales, así como al Parque de Atracciones del Tibidabo y el Parque de Atracciones de Montjuic (ambas en Barcelona). De niño, la atmósfera de las ferias y esos parques me parecían tan mágicas que pensaba que cualquier cosa podría pasar. De adulto, me sirvió como base para escribir esta novela con José.

JOSÉ: Estoy de acuerdo con Raúl. En estos tiempos de mega-parques temáticos, recordar las ferias de nuestra infancia fue la mejor hemeroteca. No obstante, tuve la gran suerte (¿casualidad?) de toparme con todo un recinto ferial, con sus atracciones, bodegones y casetas de todo tipo, durante una breve estancia en Guadix, ciudad que arrancaba su feria y fiestas de finales de agosto, allá por 2019. Allí pude visualizar in situ algunos de los personajes, momentos, escenas y situaciones del por entonces primer manuscrito de El feriante que ya iba tomando forma y cuerpo.

Las ferias forman parte de la idiosincrasia de muchas localidades del mundo ¿consideráis que no solo están llenas de alegría?

RAÚL: Efectivamente detrás de todo hay un trabajo duro, el de los feriantes. Pertenecen a una comunidad itinerante, que se desplazan de una ciudad a otra, montando y desmontando sus paradas y atracciones. Siempre esperando que la climatología sea favorable, porque si llueve ese día tienen pérdidas. Y no solo eso, trabajar largas horas, lidiar con los usuarios que puedan dar problemas, etc, etc.

JOSÉ: Por supuesto. Cualquier actividad no se reduce a una simple oposición binaria “blanco-negro”, “bueno-malo”. En las ferias, como en todo, confluyen momentos de gozo, diversión y alegría con “malos rollos”, broncas, peleas, discusiones o robos. En nuestro imaginario común, Raúl y yo vislumbramos, de una manera patente, a los “gallitos” de barrio que desplegaban todo su encanto en las pistas de autos de choque a ritmo de música italo-dance y hits del momento de cualquier feria de los años ochenta y noventa.

¿El feriante relata el lado oscuro de estas coloridas celebraciones, o consideras que vuestra historia se basa en un evento aislado?

RAÚL: Sí, intentamos partir de un hecho aislado, de cómo afecta un asesinato a la vida de un grupo de feriantes. Obviamente no desvelaré más. Solo añadiré que en El feriante también quisimos hacer de ese  grupo de feriantes un microcosmos de la realidad actual en la que se representa a los que tienen más poder adquisitivo como aquellos que abusan de los más humildes.

JOSÉ: El feriante se sirve de un hecho aparentemente aislado, un doble asesinato, como vehículo para desplegar una trama, un crisol, donde muchos personajes están expuestos a un importante “sube y baja”, una auténtica montaña rusa emocional. La realidad, como es bien sabido, supera con creces a la ficción, sea en una feria, una empresa, un hospital o nuestra propia casa.

¿Hay algo de realidad en esta novela o solo es producto de la imaginación de sus autores?

RAÚL: Aparecen personas no ficticias del entorno de los autores que han dado el debido consentimiento, pero los sucesos principales son totalmente ficticios.

JOSÉ: Sí. Los personajes principales y secundarios son fruto de nuestra imaginación. En cambio, las referencias que aparecen a personas reales, más o menos conocidas, en la época en que se desarrolla la acción era una condición casi obligatoria para poder contextualizar la narración. En caso contrario, muy probablemente, habría quedado algo desleída. Sin embargo, ¡nadie podría inventarse dos localidades como Santa Coloma de Gramenet y Mataró! ¡Y mucho menos aquellos Mataró y Santa Coloma de 1983!

¿Qué os lleva a escribir esta obra?

RAÚL: José y yo nos conocimos en los años de universidad y ya por entonces soñábamos con escribir algo juntos que fuera representativo de nuestra época pero que a la vez pudiéramos rendir homenaje a dos géneros literarios que amábamos: el terror y la novela negra.

JOSÉ: La “culpa” la tiene una reflexión que hicimos Raúl y yo el mismo día de Sant Jordi, a la sazón Día Internacional del Libro, de 2019 a raíz de una supuesta “receta para escribir una buena  novela negra” que encontramos. Obviando la “receta”, Raúl y yo nos dijimos “¿Y si escribiéramos juntos una buena novela?”… y ahí arrancó El feriante.

Tras la lectura del libro ¿se puede pensar que los feriantes siempre esconden algún secreto?

RAÚL: Creo que no. Hemos querido ser respetuosos con esa comunidad y no estigmatizarla. La historia podría haber sucedido (y funcionado) en cualquier otra comunidad pequeña (una plataforma petrolífera, una pequeña villa, una comunidad de vendedores ambulantes, etc).

JOSÉ: Vaya por delante nuestro aprecio y admiración por todos los feriantes que se baten el cobre a diario para proporcionarnos a todos un rato de ocio y diversión. Las zonas grises, oscuras y la maldad pueden ocultarse bien bajo la lona que cubre una atracción bien bajo el ordenador de un director comercial, un compañero de trabajo rencoroso o un político de alto rango. En mayor o menor medida, todas las personas, y hablo de personas, no de colectivos, podemos ocultar secretos.

¿Cómo surgen los personajes de este thriller policíaco y cómo organizáis las ideas siendo dos fuentes de imaginación?

RAÚL: ¡Surgieron como de la nada! En los primeros WhatsApps que nos enviamos ya comenzaron a aparecer nombres.  Tras escribir los tres primeros capítulos vimos que la historia podía funcionar. Nos coordinamos magníficamente, porque ya trabajamos juntos en proyectos de la universidad y aquello ya nos dio ciertas tablas. Nos comunicábamos constantemente con ideas mediante WhatsApp y poco a poco los elementos de la trama comenzaron a encajar.

JOSÉ: Efectivamente. Don Siegel le dijo en una ocasión a Clint Eastwood “el análisis lleva a la parálisis” y nuestros personajes, y líneas maestras de escritura, surgieron de una manera fresca y espontánea. Raúl y yo fuimos anotando, a medida que surgían y de manera inmediata, nombres, trayectorias vitales, escenarios, ambientación y todos aquellos detalles que creíamos podían aportar fondo y forma a nuestra historia, especialmente los personajes principales. A través de mensajes de WhatsApp, correos electrónicos y llamadas telefónicas nos íbamos comunicando para darle forma a la historia. Además, contábamos con dos factores capitales que fueron, en realidad, los grandes responsables de que Raúl y yo pudiésemos escribir esta obra. Somos buenos amigos desde los dieciocho años y trabajamos codo con codo en muchas ocasiones durante nuestra etapa universitaria. En este sentido, poder escribir juntos El feriante ha sido un regalo que nos ha hecho la vida.

¿Qué papel juegan las atracciones de la feria en esta historia?

RAÚL: Creo que poco. La trama va alrededor del feriante o feriantes que están detrás de varios asesinatos y desapariciones de civiles. Sí puedo decir que las atracciones aparecen en escenas de violencia o escenas de tensión.

JOSÉ: Las atracciones son parte intrínseca de la feria y nos sirvieron de escenario, y atrezzo de algunas escenas pero nos interesó mucho más el factor humano. La idea no era hacer un tratado de la feria sino observar y utilizar la feria, y sus atracciones, para vehicular y transmitir una tensión narrativa.

¿Creéis que los lectores, después de leer vuestro libro, serán cautelosos al visitar las ferias?

RAÚL: Según nos han comentado, algunos y algunas ya miran con recelo a sus espaldas cuando visitan un ferial.

JOSÉ: Si hemos conseguido que nuestros lectores sientan inquietud cuando vayan a una feria después de leer El feriante… eso significa que Raúl y yo hemos hecho nuestro trabajo muy bien.

Para finalizar ¿algo que nos queráis decir?

RAÚL: Agradeceros esta entrevista y vuestra labor en vuestro espacio. Nos parece de una generosidad sin límites. También os invitamos a leer no solo El feriante sino también su spin off, Al salir del túnel y otros relatos.

JOSÉ: Me gustaría daros las gracias por vuestra iniciativa y generosidad y por la oportunidad de poder dar a conocer nuestra novela El feriante. Animo a los amigos lectores a descubrir nuestra novela y acompañarla, también, de la lectura de su spin off, Al salir del túnel y otros relatos.

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