Entrevista Jesús Carrascal

Entrevista Jesús Carrascal

¿Qué te llevó a elegir a Miguel Delibes como fuente de inspiración para «La atardecida»? ¿Cómo influyó su obra y estilo en tu propia narrativa?

El escritor Miguel Delibes es la mayor referencia en mi carrera literaria. La conexión con Miguel Delibes viene reflejada desde siempre por la devoción que  me inculcó a edad muy temprana la figura paterna hacia el escritor y todo lo relacionado con Castilla y los castellanos, fruto de su nacimiento en esas tierras. De ahí la lectura y admiración de toda su obra, especialmente en las ambientadas en temas rurales, sus personajes, costumbres y vivencias.

Miguel Delibes extiende su influencia desde la primera cita que abre mi novela hasta los rincones más reconocibles de su imaginario dedicado al mundo rural y sus gentes.  Es un escritor con el que me siento totalmente identificado. Esa sensibilidad desgarradora para describir el mundo rural me apasionó desde el primer momento influenciado por el transcurso de mis veranos infantiles en un pequeño pueblecito de Valladolid llamado Aldeayuso y por el amor a Castilla y a todo lo castellano que desde muy pequeño me inculcó mi padre, oriundo de esas tierras. El primer libro que leí de Miguel Delibes fue Las ratas y de ahí hasta hoy se ha convertido en un escritor por el cual siento una profunda devoción

La novela parece sumergirse en las costumbres y la forma de vida de las gentes rurales. ¿Cómo logras capturar la esencia de estas comunidades en tu escritura?

La esencia la logro capturar desde el primer momento influenciado por el amor a Castilla y a todo lo castellano que desde muy pequeño me inculcó mi padre. En esos veranos quedé totalmente fascinado por esas gentes rurales, su forma de hablar, sus costumbres, su idea de la vida y la muerte, el respeto por la naturaleza, y todo ello queda reflejado de manera real en esta obra.

Abilio el Andorino es el protagonista que recuerda diferentes etapas de su vida. ¿Cómo construyes y desarrollas la personalidad de Abilio para que resuene con los lectores?

Abilio, el Andorino, representa la esencia de los personajes rurales de los pueblecitos castellanos, rodeado en la obra por otros personajes que reflejan asimismo esa esencia de lo rural que impregna toda la obra y que la hace más real y expresiva.

La obra se sitúa en Castilla la Vieja, un entorno que evoca una conexión profunda con la naturaleza. ¿Cómo utilizas la descripción del paisaje y la ambientación para enriquecer la narrativa?

La naturaleza está presente en toda la obra reflejando el respeto, su defensa y el amor que por ella  profesan todas las gentes rurales. La naturaleza les rodea, es parte de su vida, y así lo demuestran y sienten. Y todo ello lo reflejo en mi obra.

Mencionas personajes reales e historias verídicas en lugares abandonados. ¿Cómo equilibras la realidad y la ficción en la trama, y por qué decidiste incorporar elementos reales en tu obra?

Los personajes reales dan fuerza y expresividad a la novela, es simplemente la descripción de momentos y vivencias que han influenciado en la vida de cada uno de ellos, sin ninguna invención que desfigure la realidad.

«La atardecida» sugiere una conexión especial con el momento del atardecer. ¿Cómo utilizas este tema a lo largo de la novela para transmitir emociones o resaltar momentos importantes en la vida de los personajes

El título de La atardecida viene reflejado por el hecho de que Abilio, el Andorino, protagonista principal de la obra, va recordando diferentes etapas de su vida y espera la muerte cualquier atardecida  de tantas, marchándose con ella sigilosamente como alguien que ha cumplido su faena.

¿Qué esperas que los lectores se lleven después de leer «La atardecida»? ¿Hay algún mensaje particular que desees transmitir con esta obra?

Pienso que una vez te adentras en la lectura de la novela, influenciada en las primeras páginas por el estilo delibesiano, vas descubriendo que, sin dejar de lado la influencia del escritor vallisoletano, poco a poco va tomando forma un estilo propio de narrativa más intimista y profunda. La partición de la novela en cinco capítulos le aporta al libro una manera de dar protagonismo o resaltar un personaje o una situación concreta en cada momento. La forma expresiva utilizada en la obra pertenece al lenguaje costumbrista y espontáneo de unos personajes reales, su forma de actuar y expresarse, alejada de toda búsqueda de diálogos forzados e irreales y situaciones o argumentos utópicos, que contrasta con las narrativas actuales, al servicio de las demandas editoriales más comerciales.

El diseño de personajes no ha precisado en ningún momento de un proceso de invención o documentación por mi parte ya que se trata de personas reales e historias verídicas, resaltando sobre todos ellos la que muy bien se puede considerar la protagonista tapada de la obra, la niña Nicasita, donde he querido reflejar el sentido de la vida y la muerte a través de éste personaje en una clara dimensión existencial. Las referencias personales son mis vivencias en etapa de infancia en un pequeño pueblecito castellano, el contacto con esos personajes y el impacto que todo ello causó en mí. La semilla que creo que les deja La atardecida a quienes pretendan alinearse con su mensaje y actuar a partir de ella es la concienciación del mundo rural, la necesidad de reivindicar el campo, los pueblos y sus gentes frente a la globalización despiadada de la ciudad que avanza sin tenerlos en cuenta.

¿Cómo abordas el tema de la religión y la relación con la mano de Dios en la historia? ¿Cómo influye esto en la vida de los personajes y en el desarrollo de la trama?

La religión y todo lo que la rodea está presente en sus diferentes formas a lo largo de toda la obra, describiendo esa forma mística y particular de verla de las gentes rurales.

¿Hay algún fragmento o pasaje específico de la novela que consideres particularmente representativo de su esencia? ¿Por qué ese en particular?

Si, el párrafo final, que a mi juicio representa la despedida y anuncio de la muerte del protagonista Abilio, el Andorino. «Y miró a la Crispula, la mujer, con una mirada profunda, como si la viera por última vez, la cara afligida, los ojos enternecidos, lacrimosos, atrapados en unos párpados caídos, y  pensó súbitamente que, una atardecida de tantas, cuando el sol dejara una línea roja sobre la colina, llenaría la maleta de buenas obras y nobles pensamientos, y arribaría sigilosamente a los altos como alguien que ha cumplido su faena.»

Para finalizar ¿algo que quieras decir?

Espero sinceramente que todo lector que se adentre en la obra disfrute de ella y de sus personajes tanto como yo al escribirla.

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