Entrevista Jorge Llorente

Entrevista - Jorge López Llorente
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¿Cuándo nació tu pasión por la escritura literaria?

Desde muy pequeño, ya ni me acuerdo. Al parecer, con 7 años ya preguntaba si podía dedicarme a la escritura como «profesión» de mayor. Desde entonces ya iba anotando ideas y escribiendo algún poema o cuento, pero fue a los 15 años cuando empecé a escribir con regularidad y un propósito claro, tanto poesía como narrativa, ambas en español y en inglés.

¿Qué tipo de escritor te consideras?

Al final, cada escritor/a es lo que sus lectores/as deciden que es. Distintos/as lectores/as pueden tener opiniones opuestas sobre tu tipo de escritura y si sucediera eso con mi escritura a mí me encantaría. Me considero un escritor multidisciplinar ante todo e intento borrar los límites entre poesía y narrativa, literatura en inglés y en español, lo surrealista y lo real. ¡Ojalá no me limiten a una sola etiqueta!

¿En qué te inspiraste para darle el título “Los ojos desdibujados” a tu libro?

Se me ocurrió primero el título, no sé por qué. Quizá tiene algo que ver con que en esa época yo estaba en plena lucha de amor-odio con la pintura para un examen final de Arte y me dio por la pintura al pastel, por difuminarlo todo… También por entonces descubrí a Rimbaud y su idea de que «Yo es otro», que me marcó. Los ojos me parecieron un buen símbolo de esa idea de la identidad borrosa y parpadeante.

¿Cuáles son los escritores que te influyen en tu estilo de escritor?

Me fijo mucho en poetas anglófonos, tanto los del romanticismo, el decadentismo y el inicio del siglo XX como los contemporáneos. Robert Browning y A.C. Swinburne me inspiraron para escribir poesía en monólogos dramáticos y el estilo de metáforas que prefiero es el de Hart Crane, con imágenes al borde del surrealismo, pero con su lógica propia. En la actualidad, poetas como Matthew Haigh o Joyelle McSweeney me rompen los esquemas, incitándome a experimentar. También Leopoldo María Panero y Alejandra Pizarnik, que van en esta misma línea en español, son fuentes de inspiración inmediata para mí y de ellos saco mi vena más surrealista. Más allá de la poesía, narradores líricos en varios idiomas, como Mircea Cărtărescu, Julio Cortázar o Virginia Woolf, son referencias constantes tanto para mis relatos como para mis poemas.

¿Los ojos desdibujados tiene más de poesía que de relato?

Aunque Los ojos desdibujados es un poemario sin poemas en prosa, solo verso libre y de métrica fija, es verdad que tiene un toque narrativo en ciertas partes (y también teatralidad hacia el final, con varios poemas de monólogos dramáticos de personajes). Es inevitable, ya que escribo relatos a la vez que escribo poemarios como este y hay un contagio mutuo de estilos. Cada buen poema, por muy lírico que sea, esconde una potencial historia, mientras que en cada buen relato, por muy directo que sea, saltan chispas poéticas.

¿El amor y la soledad se pueden llamar tus musas?

Son las dos claves de mi poemario: la primera mitad explora más el amor y la segunda más el desamor y la soledad. Aun así, me interesan sobre todo a través del prisma de la identidad, uno de mis temas favoritos. Tanto el amor como la soledad son formas de autoconocimiento y/o autoanulación que alimentan a mis poemas.

¿Te parece que fuiste arriesgado al mezclar la métrica fija con el verso libre en un mismo libro?

Sí que intenté arriesgar y sorprender con ello, porque la poesía es riesgo. La poesía uniforme o predecible no me interesa. Pero no lo hago porque sí, o solo por sorprender, sino que intento ajustar la forma al tema de cada poema, según la estabilidad o el desorden que quiera expresar. Lo aprendí de poetas como Hart Crane o Lorca, que tienen un arsenal de trucos desde lo más tradicional a lo más innovador para cada ocasión. Sería una pena autolimitarse.

¿La inspiración para escribir el libro “Los ojos desdibujados” fue tan variable como para mezclar una enfermera con la sombra de Peter Pan?

Sí, porque la lógica poética es la única que puede armonizar mezclas y contradicciones así. Mi querido Mircea Cărtărescu compara la poesía con el aire, por ser “ubicua e invisible”, y es que la respiramos todos/as en todas partes sin darnos cuenta, desde una enfermera en el poema Amnesia a la sombra de Peter Pan en el poema Peter Pan llora por su sombra del libro. Aun así, ambos poemas comparten el hilo conductor de la fractura de la identidad, con la enfermera ocupándose de un amnésico sin identidad y un Peter Pan perdiendo la suya al separarse de su sombra.

Esta variedad de voces en el poemario también se debe a que diferentes versiones de mí lo han (re)escrito: la primera parte es obra de mi yo más joven, más centrado en métrica fija y representaciones reconocibles del amor, y la segunda parte es obra de mi yo más maduro, ya expuesto a la poesía inglesa más experimental y ácida en la universidad.

¿Cuál fue tu sentimiento al terminar este libro?

Alivio. Como al quitarse una gran sed. Ahora, retrospectivamente, también me siento satisfecho con el libro, mientras que intento usar la insatisfacción que me queda como motivación para escribir más y experimentar más.

Para terminar, ¿algo que quieras decirnos?

¡Muchas gracias por vuestras interesantes preguntas y por dar visibilidad a la poesía joven! Además, os animo a todos/as a que os dejéis sorprender por la poesía actual. Si queréis leer mi poemario Los ojos desdibujados, lo podéis encontrar en la tienda de la editorial Cuadranta, librerías y Amazon.


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