Entrevista Paqui Bernal Galego

Entrevista Paqui Bernal

«Primavera el otoño» es tu primer poemario. ¿Qué te inspiró a escribir este libro y qué temas exploras en él?

En realidad, hace apenas seis meses yo no tenía intención de escribir ningún poemario, simplemente se me ocurrió reunir una buena parte de los poemas que tenía escritos desde hace muchos años en un documento. Y cuando me di cuenta de que podían conformar un libro coherente, decidí buscar un ilustrador cuya obra se adecuase a él. Más tarde lo envié a un par de editoriales, a Ediciones Endymion les gustó y aquí estamos.

Describiste tu obra como circular, explorando temas como la fugacidad, la comunión con la naturaleza y la sororidad. ¿Cómo abordaste estos temas en tu poesía y qué significan para ti?

La sororidad es un aspecto de las relaciones femeninas que me fascina. El concepto lo inventó Unamuno, pero la RAE no lo incorporó hasta 2018, aunque todos sabemos de esa fraternidad entre mujeres -porque la hemos experimentado en carne propia o la hemos percibido entre las niñas y mujeres que nos rodeaban-. En mis poemas, yo elogio la sororidad y la reivindico como algo necesario en un mundo que claramente nos discrimina.

En cuanto a lo inexorable de nuestra fugacidad, es un sentimiento que se me va haciendo presente con la edad y con el que aún estoy negociando. Se impondrá él, claro está, acabaré aceptando que somos fugaces, y vale más que lo haga…

Mencionaste que tu obra podría adscribirse a la poesía de la experiencia y la poética confesional. ¿Cómo definirías estos estilos poéticos y qué te atrajo de ellos?

Fue la generación del 60 la que empezó a cultivar la poesía de la experiencia, para ironizar sobre sus recuerdos y la realidad de su época. Tiene en común con la poesía confesional un alto grado de intimismo. Y es eso lo que me atrajo de ambas corrientes poéticas, porque yo considero que es el intimismo -siempre contenido, por supuesto- lo que más emociona a un gran número de lectores de poesía. De hecho, por algo será que sesenta años después sigue habiendo autores que adscribimos a una de esas tendencias o ambas.

¿Cómo fue tu proceso creativo al escribir este poemario? ¿Hubo alguna experiencia personal o fuente de inspiración particular que influyera en tu escritura?

Entiendo que la poesía siempre parte de una experiencia personal, ya sea racional, sensorial o emocional. En mi caso, la inspiración suele venir más a menudo del mundo de las sensaciones y del de las emociones como la soledad, el amor, la injusticia…

¿Qué desafíos enfrentaste al escribir poesía confesional y compartir tus sentimientos más íntimos con los lectores?

Yo soy una persona a la que le cuesta sincerarse cara a cara y, sin embargo, no me resulta difícil hacerlo por escrito. Supongo que, de entrada, no me planteo que habrá lectores que me conocerán a través de mis versos, pero -una vez acabado el poema- si me gusta y considero que puede remover alguna cosa en ese lector, pienso que el acto de entregárselo con generosidad está por encima del pudor que eso me pueda ocasionar.

¿Qué importancia tiene la naturaleza en tu poesía y cómo se refleja esta conexión en tus versos?

La observación de la naturaleza y la conexión con ella es algo ineludible en mi vida antes que en mi poesía. Como a muchas personas, dar un paseo por el campo en solitario o contemplar un amanecer me relaja, me renueva y me llena de energía. Después, claro está, hay que encontrar las palabras para describir esa experiencia de una manera especial.

«Primavera el otoño» aborda también temas relacionados con las relaciones de pareja y familiares. ¿Cómo exploras estas relaciones en tu poesía?

Supongo que mi inclinación a hablar de la familia radica en la maternidad, que yo he vivido siempre intensamente. Y al escribir sobre maternidad, me gusta ir a los pequeños detalles, que son los que hacen al texto más vívido, más intenso.

¿Qué esperas que los lectores experimenten o aprendan después de leer tu libro?

Aquí me perdonareis, pero no pretendo que los lectores aprendan nada, porque ni yo soy quién para enseñar lecciones de vida ni creo que el objetivo de la poesía sea enseñar. Sí que me hace feliz que se identifiquen conmigo y, de todo lo que supone escribir, nada me alegra más que recibir mensajes de lectores que me explican cómo vivieron la lectura de algo mío. Eso ha ocurrido con cientos de lectores de mi novela “La mirada vaciada” y es muy gratificante.

¿Cómo describirías tu estilo poético y qué técnicas o recursos literarios utilizas para expresar tus ideas y emociones?

Utilizo todas las figuras poéticas que convengan al mensaje de cada poema, desde el ritmo y el verso libre hasta la métrica y la rima, pasando por otros muchos recursos poéticos.

Me cuesta definir mi estilo poético porque tiene un cierto eclecticismo. Sí creo que la mayoría de mis poemas pertenecen a esas dos tendencias que ya nombramos, la poética confesional y la poesía de la experiencia.

Para finalizar ¿algo que quieras decir?

Me gustaría animar a la gente a leer poesía, sin ese prejuicio que la sitúa en el terreno de lo cursi, sin miedo a la decepción y con esa paciencia que cada vez parece más escasa.

Y en cuanto a mi poemario, “Primavera el otoño”, ahora que lo visual nos cautiva tanto, les animo a sumergirse en él. Se trata de una obra llena de sinergia entre la imagen -a través de las ilustraciones tremendamente sugerentes del artista Martí Vila- y la palabra. Y les diría que lo hagan a pequeños sorbos y que gocen de ello.

Por lo demás, os agradezco mucho a “¿Qué leer hoy?” vuestra difusión de nuestras obras y vuestras pistas para escritores. Mil gracias.

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