Entrevista a Santos CS Bermejo

Santos CS Bermejo

¿Cuál fue tu inspiración principal para escribir «Cuentos del Medway»?

La naturaleza. La naturaleza de nuestro entorno, y la humana: el mundo en el que vivo.

Desde siempre he estado enamorado de las fábulas, tanto de las clásicas de Esopo, La Fontaine o Fedro, como de las más contemporáneas que surgen hoy en día bajo el epígrafe de literatura infantil y juvenil.

Dedicarme a escribir literatura infantil viviendo en un entorno natural tan impresionante como en el que vivo actualmente, y no lanzarme a escribir un cuento de fábulas, debería ser catalogado como crimen.

Esa ha sido mi primordial inspiración.

¿Por qué decidiste situar estas historias en el área del Medway en el Reino Unido?

Lo primero, porque es el área donde resido.

Soy una persona deportista y casi puedo decir que el 50% de mi vida transcurre en el campo, al aire libre.

Las ideas y las historias me llegan mientras corro, nado, paseo o navego, ya que soy un apasionado del piragüismo.

Por lo tanto, ha sido natural que estas historias hayan sido enmarcadas y se hayan desarrollado en ese entorno, ya que es donde han sido concebidas.

¿Cómo describirías al público al que están destinados tus cuentos?

Adultos de más de seis años de edad.

Dice CS Lewis que un libro infantil que solo pueda ser disfrutado por niños no es, ni de cerca, un buen libro infantil.

Pues bien, hay que ser un adulto bien maduro, al menos de más de seis años, para entender y disfrutar estas fábulas. No todas las personas están dispuestas y capacitadas para dejarse impresionar.

Pero si tienes más de seis años y estás dispuesto a dejarte sorprender, entonces este libro es para ti.

¿Qué aspectos de la conducta humana y la antropología exploras en estas historias?

Muchos. Quizás todos. Bueno, tal vez ninguno.

Posibilitar situaciones reales como unas gotas que están a punto de ser llovidas y el modo en que se enfrentan a esa aventura de saltar al vacío es una de ellas.

Ver a dos hormigas enfrentando su salud mental mientras navegan río abajo, pues son las mejores surfistas del río Azuer, es lo más común y humano del mundo.

Una hiena que se debate entre el orgullo altanero de vanagloriarse frente a sus amigos y la sencillez humilde de quien encuentra su fuerza en su identidad es lo más actual y humano que te vas a encontrar en un libro infantil hoy.

No sé, mucho y nada a la vez.

Son siete cuentos con montones de actitudes y aptitudes antropológicas con las que sus personajes tienen que lidiar día a día. Como ocurre con esa ardillita, Rita, que se devana los sesos entre comprender o no a sus vecinas palomas, y que un día serán las que le salven de las garras del zorro del valle: obras son amores, y no buenas razones.

¿Cómo influyeron la observación y la apreciación de la vida en la creación de estos relatos?

Si dividimos a las personas que viven en nuestro mundo en dos tipos,  observadores y actores, creo que me encuentro en el grupo de los primeros. Aunque, una vez observado, me gusta ponerme a compartir, contagiar y cambiar la realidad.

Ahí es donde se enmarcan mis relatos: en esa confluencia entre la observación y el deseo de influir en la construcción de un mundo mejor.

Sin mirar a mi alrededor y pensar en lo que me rodea, no habrían nacido ni una de las historias que han visto la luz en estos Cuentos del Medway.

¿Cuál es el significado detrás de la personificación de animales y elementos naturales en tus historias?

Los animales, al igual que cualquier personaje de ficción en un libro, permiten al escritor aproximarse a una realidad compleja y explorar difíciles aspectos de la misma sin quemarse.

Sí, la personificación de animales me permite adentrarme en los abismos de la conducta humana y reflexionar sobre ella, sin tratar de adoctrinar a aquellos que no desean ser afectados por ello.

Elementos naturales, incluidos los animales, me ayudan a analizar la realidad sin ser arrojado en la hoguera de esta nueva inquisición, para así repensar el mundo y enfrentar el día a día con una nueva perspectiva.

¿Qué intentas transmitir al decir que estos cuentos son «ficticios pero cargados de significado»?

Creo que esta pregunta está muy relacionada con la anterior. Por eso, la respuesta también lo está.

Sí, a simple vista, encontramos personajes sencillos, a veces simples. Las situaciones parecen inocentes y un tanto ingenuas también. Si alguien no quisiera profundizar más allá de las divertidas historias que les suceden a estos personajes animados, no tendría por qué hacerlo. Se lo pasaría bien y disfrutaría con la sola aventura.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

No son personajes ingenuos ni situaciones aleatorias que pretendan únicamente entretenernos.

Si alguien quiere ir más allá, podrá descubrir una realidad más profunda, con circunstancias significativas vividas por personajes cargados, en todo momento, de componentes éticos y morales muy complejos.

Es como decir que en «El Señor de los Anillos» o en «Las Crónicas de Narnia» Tolkien y C.S. Lewis tan solo pretendieron contarnos historias inocentes de aventuras divertidas.

¿Cómo seleccionaste los siete cuentos que conforman esta obra?

Bueno, pues eso es mucho menos poético que lo anterior y tiene mucho que ver con lo económico, otro aspecto vital de la naturaleza humana.

Resulta que yo tenía escritos tres relatos, muy bien cohesionados y con un significado súper profundo: la perfecta triada. No voy a decir cuáles tres.

En ese momento publiqué un libro para niños, «Hoja de Caer», mi primera incursión en el mundo de la literatura infantil, pues antes tenía otras cosas más destinadas a adultos.

Treinta y cinco páginas de un libro, «Hoja de Caer», se podían adquirir por 15,95 €. ¡¡¡15,95!!!

¿¡¡Estamos locos o qué?!!

Yo, que tengo hijos pequeños, no me puedo gastar un dineral en cuentos que cuesten esa pasta, para leerse en quince minutos y que no se vayan a leer más de un par de noches, con suerte tres, a la semana. A los pocos días, ¡a cambiar de cuento!

¡15,95 €!

Así que, como padre, me dije: si voy a escribir un libro infantil que a la larga, entre dibujo y demás, va a salir por un pico, por lo menos que valga para muchas noches.

Así que hablé con la editorial y les dije: esperaos dos meses más, que voy a escribir otras tres historias del mismo estilo.

¡Por el mismo precio!

Eso ya era otra cosa. Ahora unos padres sí podían invertir un dinero en algo que realmente les valiera para más tiempo. Seis historias, a tres días por semana, un total de tres semanas de repetición… estamos hablando que con 15,95 € puedes cubrir un periodo de dos meses o más. Si a eso le sumas que tienes dos hijos, y que además se lo puedes pasar a los primos y a algún amigo…pues ese padre o madre han hecho una inversión que se puede amortizar fácilmente.

Al final, cuando ya iba a publicar esas seis historias, la mujer de Luisto, el ilustrador de Cuentos del Medway tuvo un hijo, con lo que dije: ¡vá! De perdidos al río, cojamos otra actitud humana y otra situación de estas irreales, y dediquemos otro cuento a la nueva criatura que ha venido a este mundo: ¡a Tomasín!

Y así quedaron un total de siete historias, un total de ciento veinte páginas, para que dure para muchas y muchas noches de entretenimiento para los niños y deleite de sus mayores.

Siento haber sido menos poético y literato en esta cuestión. Aquí, la influencia de lo financiero y mis ser padre pudo más.

¿Cuál es el mensaje principal que esperas que los lectores obtengan de tus historias?

Con la mano en el corazón: ninguno.

Te lo digo con toda sinceridad. No pretendo que el lector extraiga ninguna enseñanza o mensaje principal de estas historias.

No.

Solo espero que provoquen. Sea lo que sea, pero que provoquen algo, que no dejen a nadie indiferente, que hoy por hoy ya es mucho.

Solo deseo que despierten curiosidad y que abran a la esperanza y a la inteligencia de aquellos que piensan por sí mismos: seas niño, adolescente, abuelo, madre cansada al final de la jornada que lees a tus hijos hasta quedarte dormida con ellos, agotada por la faena: solo espero que te inciten a repensar cómo y qué es eso a lo que llamamos vida.

¿Te merece la pena vivirla así?

¿Sí?, ¡adelante!

¿No? ¡cámbiala!

Para finalizar ¿algo que quieras decir?

Pues voy a terminar con algo poco poético también. La prosa, el verso y la literatura, los dejo para los libros. Creo que mis «Cuentos del Medway» tienen de eso a hartar.

Este momento lo dedico a otra cosa: las reseñas ayudan mucho más de lo que parece.

Si has leído estos cuentos, dime cómo te fue. ¡Me encantan los corazoncitos de Amazon!

Si estas historias han hecho mejores a tus hijos, o si les han despertado la creatividad y les han motivado, también: ¡dame corazones en las redes!

Hazlo saber.

Es la mejor moneda con la que nos puedes pagar para que mejoremos y para que los que nos dedicamos a este bello mundo de la literatura infantil y juvenil no desfallezcamos.

Gracias por las reseñas.

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